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WARREN J. KERRIGAN: UNA HISTORIA PERSONAL.
Una de las particularidades de este articulo consistía en la posibilidad de establecer un contacto mas personal con una persona que sirvió a bordo del USS Frost. Al menos por esta vez, este trabajo traspasa los limites impuestos por los propios libros de historia y la captura de imágenes o documentos a través de Internet. Para esta sección el nombre del USS Frost va unido inevitablemente al de Warren J. Kerrigan, oficial de intendencia de 2ª clase, perteneciente a este destructor.
Seguramente, el lector preferirá leer de primera mano el comentario personal con el que el propio Warren ha contribuido a este articulo:
Narración de mis vivencias durante la Segunda Guerra Mundial.
“ Tenia 16 años de edad cuando Pearl Harbor sufrió el ataque traicionero y cobarde por los japoneses el 7 de Diciembre de 1941.
La música de las ‘Big Band’ era popular por aquel entonces: Glen Miller, Tommy Dorsey, Harry James junto con las canciones, Till the End of Time, You´ll Never Know, I´ll Never Smile Again, Dream, In the Mood, I´ll Be Seeing You, Miss You, String of Pearls, Jersey Bounce, Praise the Lord and Pass The Ammunition, I´m Dreaming of a White Christmas, GOD Bless America.
Uno de nuestros grupos estaba saliendo del cine-teatro Fabian in Hoboken, New Jersey casi de noche cuando el ataque a Pearl Harbor se anunció en el vestíbulo del teatro. Nunca lo olvidaremos, lo mínimo que se puede decir es que fue un acto cobarde. Hubo miles de inocentes y desprevenidos americanos que fueron salvajemente masacrados.
Tenía 18 años de edad cuando fui reclutado por la US Navy en 1943. En el centro de reclutamiento de Newark, New Jersey, después de el examen físico y de la prueba IQ se me ofreció la opción de entrar en los marines o en la marina. Escogí la marina por que era mas agradable estar en el agua que revolcarse en el fango. Mi entrenamiento básico tuvo lugar en el Great Lakes Naval Training Station, Illinois, durante seis o siete semanas y después en la Quatermaster and Signaling School en Casco Bay Maine por alrededor de tres semanas. Después de completar el entrenamiento se me ofreció el servicio en submarinos o en destructores. Tenia la esperanza de ir al Pacifico para luchar contra los japos, contra los cuales tenia motivo para luchar, pero en lugar de eso fui asignado al USS Frost, DE-144, (mi hogar, lejos de mi propio hogar), en el Atlántico por el periodo de 1943-1946 de la Segunda Guerra Mundial.
A finales de 1943 me presente para el servicio a bordo del USS Frost, DE-144, un destructor escolta, el barco insignia de una unidad de lucha antisubmarina que operaba principalmente en el Norte y Medio-Atlántico. Como oficial de intendencia mi deber era ayudar en la navegación del barco, tomar datos de la posición del sol y de las estrellas, la posición Loran, cálculos absolutos, mantener todas las cartas al día, mantener corregidos todos los relojes y cronómetros del barco, mantener el libro de cubierta en el mar, operar el timón durante las emergencias y en los zafarranchos, las guardias de 4 a 8 y mantener la integridad de todos los instrumentos de navegación.
Mientras permanecíamos a bordo del USS Frost durante las patrullas buscando submarinos enemigos cruzamos el Medio y el Atlántico Norte muchas, muchas veces. El USS Frost hundió cinco submarinos alemanes, el U-154, el U-488, el U-490, el U-1235 y el U-880 desde el 24 de Marzo de 1944 hasta el 8 de Mayo de 1945 y siempre permanecerán firmes en mi memoria. Solo el U-490 subió a la superficie y se rindió, rescatamos a la tripulación compuesta por unos 60 hombres. Los otros cuatro submarinos junto con sus tripulaciones fueron al fondo del Océano Atlántico. Las batallas pudieron haber tenido otro resultado de una manera bastante fácil ya que ellos estaban lanzándonos torpedos mientras nosotros arrojábamos cargas de profundidad y hedgehogs sobre ellos, tan solo nosotros los hundimos primero.
Durante ese periodo el Frost recibió reparaciones, combustible, provisiones y municiones en puertos de Casablanca, Bermudas, Guantanamo Bay, Colon, Argentia, Norfolk, New York, Boston, Casco Bay y Virginia, que era el puerto base del USS Frost. Mientras permanecíamos en puerto nuestros entretenimientos era el cine, el baile, los bolos, fiestas sociales, el escuchar la radio (no había televisión). Especialmente leíamos mucho las noticias. Los deportes tenían importancia entonces, como el béisbol, el boxeo y el baloncesto o fútbol entre colegios. En casi cada puerto la mayor parte de nosotros bebía mucho, a menudo demasiado. Cada vez que el Frost amarraba en Norfolk, New York, Boston o Portsmouth no disfrutaba de permiso, asi que me ‘saltaba el barco’ (jerga que significa marcharse sin permiso) para estar con mi novia la cual ahora es mi esposa Florence. Una vez me atraparon, cuando atracamos en Boston, y me salte el barco para asistir a la graduación de Florence en su colegio de New Jersey y en el baile de graduación la patrulla de la marina nº 4 me separo de la gente y me llevo directo a mi barco. Tuve que permanecer en el barco durante los tres siguientes puertos. No fui un marinero muy obediente, me salte las normas muchas veces y corrí mis riesgos. ¡Merecía la pena!
Después de que Alemania se rindiese el USS Frost fue asignado a la Flota del Pacifico y fue a través del Canal de Panamá al Océano Pacifico parando en los puertos de Balboa, San Diego, San Francisco, Pearl Harbor y Midway. Finalmente iba a poder tener mi oportunidad con los japos.. El USS Frost y otros miles de barcos se estaban reuniendo y formando una armada para invadir Japón. El Frost junto con otros destructores-escolta y destructores estaban formando una linea escogida por delante de la fuerza principal de invasión, para interceptar los ataques de los kamikazes que se avecinaban justo antes de que la bomba fuese lanzada. Si Truman no hubiera soltado la bomba y la invasion hubiese seguido su curso, América ofrecería un aspecto distinto hoy. Millones como yo no estarían aquí incluyendo nuestras familias, tal y como las conocemos hoy. Las dos bombas eran un precio muy pequeño a pagar para salvar la humanidad. Si, en mi opinión, si Truman hubiese tenido mas bombas atomicas en ese momento deberia haberlas usado. Lo que los japoneses comenzaron fue horrible. Japón no merece abrazos y no deberiamos atarlos flojos.
Cuando Japon se rindió todos los barcos cargaron tantos soldados y marines a bordo como podían llevar y les transportaron de vuelta a casa. Navegamos con el Frost de vuelta a través del Canal de Panamá, entonces a casa y lo amarramos en el Rio St. Johns en Green Cove Springs, Florida. Fue dado de baja y paso a la reserva de la flota y finalmente desguazado. Me retire honorablemente en 1946 y volví a mi posición civil como ingeniero de diseño con una compañía de ingeniería de construcción.
A los dieciocho años no tenias miedo y sentías que siempre eras invencible. Pero después de tu experiencia en combate maduras y despiertas a la realidad de que la guerra es un infierno y que nunca mas estas participando en un juego por que las cosas se ponen feas realmente rápido. Pienso que todos odiamos las guerras, pero desafortunadamente las guerras se libran en circunstancias extremas. Durante una entrevista reciente se me pregunto: “¿Hubo algo especial que hiciste para tener buena suerte?” ¡Como tantos otros rece mucho!”
6 de Enero de 2003.
Indudablemente, las vivencias de Warren también incluyeron episodios menos dignos, mas alejados del conflicto bélico, incidentes que aparecen con menos frecuencia en los libros de historia, pero protagonizados por las mismas personas que lucharon en los diversos frentes:
“Esta no la olvidare nunca, realmente metí la pata hasta el fondo. Mientras estábamos en una patrulla en el Atlántico Norte operando con nuestro grupo, comencé mi guardia de 20:00 a 24:00 horas. Mi primera obligación era fijar la nueva combinación para las luces de combate, las cuales consistían en alrededor de diez filas que subían por el mástil, cinco en cada lado, y cada fila constituida por tres luces, roja, amarilla y verde, en total, treinta luces. Estas luces de combate se activaban en el caso de una batalla nocturna en superficie con el enemigo con el fin de no disparar sobre nuestros propios barcos. Siempre pensé que cuando se activasen las luces nuestros barcos ofrecerían un buen blanco a nuestros enemigos.. sin embargo, volvamos a nuestra historia.
El montaje y el panel de pruebas estaban colocados en el compartimento del piloto. El panel tenia un interruptor real y otro de pruebas colocados lado a lado. Recuerda que seguíamos el procedimiento de mantener al barco sin luces en ese momento. Como puedes imaginar, después de fijar la combinación correcta inadvertidamente active el interruptor equivocado y, en vez de iluminar el panel de pruebas, el mastil se ilumino como un árbol de Navidad por la noche. De repente se desencadeno un infierno, con todos los barcos de la división haciendo giros de emergencia incluyendo el Croatan. El oficial en cubierta me llamo al puente, el Croatan contacto con el Comodoro Giambattista y el Capitan Ritchie y todos me echaron la bronca a conciencia. Es demasiado embarazoso revelar todos los adjetivos explícitos que emplearon para describirme. Estaban en lo cierto, por que si hubiera habido un submarino en el area nos hubiera hecho carne picada. Aprendí de mi lección a no confiar en mi propia vision de noche, si no a emplear una pequeña luz.
Debo admitir que quedo bastante bien para el encendido de tres segundos de las luces.”
Warren J. Kerrigan contrajo matrimonio dos años después de acabar la guerra. Ha tenido la oportunidad de ver como su familia se ampliaba con el transcurso de las décadas. Sobre el USS Frost queda el recuerdo de este veterano en la forma de un libro y una pagina web. Muchos otros de sus compatriotas y combatientes del otro bando nunca volvieron a casa. En este sentido, tal vez sea cierto de que fue afortunado. Pero su mensaje es claro. La guerra no es ningún juego, por mucho que esta sección se sienta atraída por su historia.
"USS Frost: U-boat killer", Warren J. Kerrigan.
La actividad del USS Frost queda recogida en este libro que quisieramos recomendar al lector. Ademas de mostrar los sucesos que ocasionaron el final de cinco submarinos alemanes, contiene pequeños detalles sobre la vida privada del autor, recordando al lector que, al igual que los u-boote, los destructores estaban tripulados por hombres que abandonaron temporalmente sus vidas para estar en el frente.
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