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LEJOS
Existe
un lugar cerca del fin de la tierra,
donde la niebla se funde con el mar...
Finisterre; donde el mar forma parte activa de la vida de
la gente; y no puede pensar en otra cosa que no sean las mareas, y
los marineros...
Lloviznaba
ininterrumpidamente, y aquella primavera semejaba
invierno.
Antonio
tenía el jersey subido hasta
los labios y se guarecía
gracias al gorro de aguas, pero las humildes prendas no le protegían y
estaba mojado hasta los huesos.
Con su mirada perdida, escrutaba el horizonte, buscando la silueta
del “Oliñas 2” que saliera ya hacía
varios días, y no se sabía nada de él.
Su
novia iba a bordo
del pequeño pesquero y escudriñaba, como cada día, el océano
lleno de angustia por la falta de noticias.
A su lado el perrito de Amparo, sentado y aterido por el frío y la
lluvia, observa la escena con una tristeza extraña... todo indicaba un
desastre; como siempre en aquellas tierras.
A
varias millas de allí...
Una
enorme masa de acero negro y gris se desplaza a toda máquina hacia una
embarcación que zozobra en la tempestad.
El viejo capitán Hans Kluge comandaba un poderoso submarino
de la Kriegsmarine.
El U-439 iba
hacia aquella pequeña señal de sonar que percibían y no paraba de
moverse dando vueltas
en medio del fuerte temporal.
-
Atención piloto,
emergiendo: profundidad de periscopio.
-
Emergiendo, señor.
Cuando el submarino estuvo cerca de la superficie comenzó a
moverse debido a la fuerza
del temporal.
-
Arriba
periscopio.
Una mirada rápida y pudo llegar a ver un barcucho, ya medio
desarbolado, escorado a
estribor y varios salvavidas en el agua.
-
Emergemos
inmediatamente, todo el mundo preparado para un rescate peligroso.
-
¡Walther!, Coja
sus mejores hombres y prepárense para intentar recuperar algún
superviviente.
-
Si, señor,
preparados, quiero a todo el mundo cinchado a la cubierta del submarino.
Mientras
tanto en el agua...
Amparo,
luchaba por aferrarse al flotador, pero las fuerzas la estaban empezando a
abandonar.
No paraba de buscar con la mirada a su padre, y también echaba de
menos a Antonio, nunca le había dicho lo mucho que le quería y ahora
estaba arrepentida. La muerte parecía estar aguardando a la siguiente
ola, y ni gritó cuando se giró y vio a pocos metros de ella un
enorme submarino.
El capitán Hans se sujetaba malamente en la torreta de su
barco, mientras Walther dirigía a tres voluntarios por cubierta de proa.
Solamente
se veía un flotador ocupado, ya era tarde para los otros.
El marino Paul envió un cabo hacia el único salvavidas
visible, lo intentó en repetidas ocasiones, pero las fuerzas y la
desesperación iban de la
mano cuando, por fin, Amparo, consiguió asirse a la cuerda y hacer una
pequeña lazada a través del flotador...
Un
golpe de mar casi tira a Paul y a Walther pero finalmente consiguieron
subir las escaleras de la torre del U-439.
El mar volteó el
“Oliñas2” y desapareció sin dejar más rastro que alguna que
otra tablilla del casco...
-
Preparados para
inmersión.
-
Inmersión ¡ya!.
El
submarino comenzó a hundirse por la proa; y en pocos segundos, a pesar
del zarandeo del barco, bajó a una profundidad segura.
Amparo no articuló palabra y, asustada, miraba a su
alrededor.
-
Preparen un
camarote para la muchacha, denle ropa limpia y algo caliente.
-
A sus ordenes
Capitán.
Walther
y Paul desaparecieron del puente de mando y llevaron a Amparo al camarote
del segundo oficial...
Hans,
mojado aún por su salida a la torreta, y con el
entrecejo fruncido tuvo la sensación de haber cumplido una
obligación humanitaria, por una vez en esta vida. Sumido en estos
pensamientos no se dio cuenta de que su primer oficial ya estaba de
vuelta...
-
Capitán, la naufraga está ya en el camarote del 2º oficial;
¿alguna cosa más Señor?.
-
No, puede
retirarse, Walther.
Lo saludó militarmente y se retiró.
-
Atención,
piloto, rumbo a la costa española, rumbo180º
-
Entendido, Señor,
rumbo 180º.
El
segundo oficial, el Señor Erwin, no veía demasiado buena idea acercarse
a la costa de un país “neutral” en el conflicto, y así se lo hizo
saber al Capitán Hans, refunfuño y se limitó a decirle:
-
¿Qué pretende
Erwin, discutirme una orden... ?
-
No, señor,
solamente que esto puede ser peligroso para nuestra misión, ya sabe que
el régimen que tiene en este instante España es afín al Fhürer, y
nosotros vamos con intención de entregar el submarino a las autoridades inglesas, con nuestra rendición, ya que nadie en
la tripulación está de acuerdo con esta guerra, que va camino de acabar
con nuestra Patria.
-
No se preocupe,
Erwin, todo saldrá bien, o eso espero, me voy a cambiar y a
descansar un rato... el submarino es suyo.
Desde
el infierno de pasar Gibraltar, nunca se habían aproximado tanto a la
costa española, y tenia un nudo en el
estómago, con la sensación
de que aquello no podía traer nada bueno...
-
Atención,
piloto, luces rojas, silencio absoluto, avante media máquina...
profundidad 30 m.
-
Entendido señor.
Tras
un momento de incertidumbre, y de incredulidad, Amparo miró a su
alrededor y pensó que era una pesadilla: su padre muerto, el marinero y
amigo de su padre, Juan, muerto y ahora, ella en un submarino de guerra
probablemente alemán, que estaba en medio de una guerra mundial..., se le
encogió el corazón y no tardó en echarse a llorar, con la cabeza bajo
lo que parecía una almohada
y en posición fetal sin dejar de pensar en su padre,
Juan y sobre todo en Antonio, ¿qué estará haciendo? , No se va a
creer nada de esto... mientras pensaba no consiguió dominar el sueño y
se durmió profundamente, debido al cansancio.
Mientras,
en tierra, Antonio ya había dado aviso a la marina civil y a la marina
militar de la desaparición del “Oliñas2”. Desesperado miraba al mar
pero solamente se veían nubes y aguas embravecidas, ya le había dicho a
Luís, el padre de Amparo, que en plena guerra ir a pescar era una locura,
y más aún llevar a su novia, pero Luís era un viejo lobo de mar que no
admitía ni consejos ni nada, solo decía que tenía que mantener a su
hija y llevar algo para su casa porque mientras pescaba no recordaba a su
mujer; y enfrentándose al mar no le tenía miedo a la muerte... a la
muerte que ya le había llegado; aunque
de esto Antonio no sabía
nada, ni quería saber... solo le preocupaba que Amparo volviese sana y
salva, lo demás ya se
arreglaría, porque Antonio quería casarse ese verano, en el mes de julio en la capilla de San Martín...
Hans,
sumido en sus experiencias como marino, no acababa de comprender por que
había sentido el impulso de acudir al rescate de aquella embarcación de
pesca, y aún así decidió apuntar el suceso:
Cuaderno de bitácora del U-439:
Día
12/05/1944, hora: 16:00...Navegando a media máquina, a una profundidad de
20 metros el sonarista detecta un objeto en superficie, una vez a
profundidad de periscopio se descubre que es un barco pesquero de bandera
neutral, a punto de hundirse. Se les presta ayuda. Una superviviente.
Hans
estaba sumido en estos pensamientos, cuando sonaron las alarmas...
Llamaron
a la puerta de su camarote y...
-
¿ Da
su permiso Capitán?.
-
Adelante, ¿qué
diablos pasa, Walther?.
-
El sonarista
acaba de detectar algo que viene a toda máquina hacia nosotros...
Hans
salió acompañado de su primer oficial,
camino del puente de
mando.
- Fuera
motores, silencio absoluto... tubos uno y cuatro preparados.
Amparo despertó, pero no entendía nada, primero sirenas y
ahora un silencio sepulcral... llegaría
su hora y la de aquellos
salvadores
a los que no entendía ni papa de lo que hablaban...pero
que, en definitiva, les debía la vida.
El
comandante del U-659, Rolf Herman, era un tipo frío y calculador, fiel al
régimen del Führer, sabía que su ex compañero era un hábil marino y
no le iba a facilitar la tarea.
-
Preparados para
zafarrancho de combate..
-
Rumbo 180º, según
las cartas estamos cerca de Finisterre, a unas 10 millas de la costa
Gallega...
-
¿Se puede saber
que rayos hacen estos “tipos” tan cerca de España?.
-
Preparados
torpedos uno y dos; viramos todo a estribor, preparados ¡ ya!..
-
Virando señor.
-
Sonarista atento
a todo...
-
Luces rojas,
bajando a nivel del enemigo...
El
U-659 iba a toda máquina
rumbo al barco de Hans, la tensión crecía por momentos en ambas
tripulaciones; al fin y al cabo un día habían combatido del mismo lado,
y ahora estaban enfrentados...
-
Señor no lo percibo en el
sónar.
-
Siga escuchando, ese hijo de mala madre, me quiere
dar el día, pero esto acabará antes de lo que él piensa.
-
Parando máquinas,
silencio absoluto, ese perro tiene que dar alguna señal de vida...
Amparo,
llevada por el miedo comenzó a golpear los manparos desesperada por el
silencio...
-
Maldita sea; Señor,
la chica se pone nerviosa...
-
Walther, vaya allí
e intente calmarla como sea.
En el U-659:
-
Señor ya los
tengo rumbo 185º a unos 300 metros.
-
Fuego torpedos
uno y dos.
En
ese instante de la barriga de aquella ballena
de acero salieron dos torpedos camino del
submarino de Hans...
La suerte estaba echada, y el último suspiro de Hans, de su
tripulación y de Amparo, estaba... en las manos de Dios...
Atención
preparados para virar, preparados para colisión... colisión en 10
segundos...
Proa
abajo, tres, dos, uno colisión...
En ese instante un ruido de hierros y metralla invadió el
barco.
-
informe de daños,
¿ esquivamos el 2º torpedo?...
-
Sí Señor, del
segundo sí pero estamos escorando...
Tras unos minutos de incertidumbre que parecían horas; llegó Walther al puente de mando:
-
El informe no es
muy halagador, Señor, tenemos 6 hombres heridos, dos de ellos graves y
una vía de agua, en la zona de los camarotes de la tripulación.
-
Aíslen la zona
cerrando las compuertas.
-
A la orden Señor.
-
Sonarista, como
tenemos a ese hijo del diablo...
-
A tiro en 10
segundos, no perdón en 8.
-
No dudes ahora
hijo, fuego tubos uno y cuatro...
La misma escena que antes pero desde el lado contrario,
hombres contra hombres, máquinas de dolor, con una única intención
“matar”... y mataron...
El
submarino de Rolf, acababa de ser alcanzado por estribor cerca de las hélices
por el segundo torpedo, y la batalla ya tenia un vencedor; aunque, a decir
verdad, todos perdieron algo
aquel día.
-
Emergemos, y
mande un S.O.S, este trasto no aguantará ya mucho...
En
la superficie, cerca de allí, dos barcos de la Armada Española y algún
pesquero que buscaban señales del “Oliñas2”, no daban crédito a lo
que veían...
Tras
emplear señales luminosas del código internacional, solicitando ayuda,
el capitán Hans y su tripulación fueron puestos a salvo en varios barcos
de pesca y 2 patrulleras Españolas; y Amparo regresó a su querida
tierra...
Esta historia me la contaron mis abuelos, Amparo y Antonio.
Nunca
la creí, pero hoy leyendo “El Progreso”, no pude contener las lágrimas:
...”
El centro de investigación Blas Espín localizó varios submarinos
alemanes de la 2ª guerra mundial, a unas 9 millas de cabo Fisterra...”.
Martes 30 de Marzo de 1999
FIN
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